Leo la siguiente noticia otra vez documentos tirados en la calle:
UNA TIENDA TIRA EN LA CALLE 500 CONTRATOS CON DATOS DE CLIENTES
The Phone House se arriesga a una multa de 600.000 euros
El comercio debió de decidir hacer limpieza durante el fin de semana. Tiraron muchas cosas y las abandonaron justo enfrente de la tienda, sin siquiera depositarlas en un contenedor o una papelera. Entre los desperdicios había siete archivadores, tres de ellos repletos, de contratos de telefonía móvil. En las fichas, de Movistar o la desaparecida Airtel (ahora, Vodafone), hay nombres, apellidos, direcciones particulares y de empresas, números de teléfono fijo y móvil, cuentas bancarias, fotocopias de DNI o carné de conducir, e incluso fotocopias de documentos notariales de empresas y de libros de familia. Según la Agencia de Protección de Datos, esto podría acarrear una multa de hasta 600.000 euros. Una portavoz indica que piensan investigar lo sucedido para esclarecer si The Phone House ha violado la Ley de Protección de Datos.
“Vi que había mucha gente rebuscando en la basura y me acerqué a ver qué pasaba“, cuenta B. T., una ciudadana que paseaba por la calle de Fuencarral a las 21.30 junto con unos familiares y amigos. “Me fijé en los archivadores. Miré y había cientos de contratos telefónicos, así que llamé a la policía”, explica. La documentación pertenecía a la tienda The Phone House, situada justo enfrente de donde había sido abandonada la documentación. La policía municipal se llevó los papeles y, según su portavoz, fueron puestos a disposición del Cuerpo Nacional de Policía. Éstos lo han remitido a un juez. Fuentes de ambos cuerpos policiales confirman lo hallado en Fuencarral.
Este periódico llamó la semana pasada a quince de los afectados. De ellos, cuatro no correspondían a ningún cliente y otros cuatro no contestaron. Pero los siete restantes se quedaron bastante sorprendidos al recibir la llamada de un periodista: “Hemos elegido su número al azar porque está entre parte de los encontrados en un contenedor de basura junto a decenas de datos personales”. Al otro lado, siempre el estupor. Y la reacción diversa de las personas, desde el que se queda callado e incrédulo, como José María, hasta quien lanza todo tipo de improperios y promete denunciar a The Phone House. Fayed pertenece a ese club: “Me parece una cerdada. Son unos sinvergüenzas. Deberían quemar esos papeles o hacer lo que sea, pero no tirarlos así”. César también estaba indignadísimo y aseguraba que “es como para denunciar“, si se demostraba lo sucedido. Muy enfadado, no se cortaba un pelo: “Son unos hijos de puta“. Más tranquila, pero no menos cabreada, Laura respondía con un elocuente “eso no se pregunta” al periodista. “¿A quién le pueden interesar mis datos? No doy crédito, deberían haberlos destruido”, opinaba.
Como vemos de nuevo la gran olvidada de la LOPD, LA PROTECCIÓN DE DATOS EN PAPEL Y SU DESTRUCCIÓN, aparece, y si los datos no se eliminan de forma correcta, se infringe el artículo 9 y 10 de la LOPD.







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